WEDDING PLANNER, ¿EN QUÉ CONSISTE?

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Hace ya unos años que esta figura comenzó a verse en nuestro país haciéndose cada vez más habitual, de forma que ya no nos resulta extraño escuchar su nombre ni es algo que nos suene a chino. Sin embargo, parece que a pesar de esto no se tiene muy claro de qué se ocupan, cuál es su trabajo exactamente o si realmente merece la pena contratar sus servicios.

¿De dónde viene?

La figura del wedding planner nace en Estados Unidos como consecuencia de la falta de tiempo que tenían las parejas para organizar y coordinar de forma perfecta cada aspecto de su boda. Poco a poco este servicio se fue profesionalizando hasta hacerse imprescindible en ciertos países. A España llegó en el año 2000, aunque como decimos, a día de hoy todavía existe un gran desconocimiento acerca de su función.

El término en sí mismo significa organizador o planificador de bodas, pero este es un término demasiado genérico que puede llevar a confusión ya que un verdadero wedding planner es un profesional que sabe planificar, coordinar y dirigir todos los ámbitos que conciernen a una boda, desde los más grandes y evidentes hasta los más mínimos detalles. Además, conoce muy bien el mercado y a sus proveedores, utilizando sus recursos de la mejor manera posible ahorrándoles tiempo y dinero a los novios y garantizándoles un éxito seguro.

¿De qué se encargan?

Como hemos dicho, el significado de organizador de bodas es muy genérico. Sabemos que su trabajo consiste en planificar, organizar y desarrollar una boda, pero para ello debe conocer de antemano todos los secretos de la profesión y estar al tanto de las últimas novedades que aparecen.

Desde el momento en que conoce a la pareja hasta el final del evento, el wedding planner se convierte casi en un asistente personal. Esto es todo lo que hará:

  • Se reunirá con vosotros todas las veces que sean necesarias para hablar y detallar todo el proceso, que suele durar entre un año y un año y medio.
  • Os atenderá por e-mail, por teléfono, o de la forma que vosotros prefiráis.
  • Realizará un presupuesto de partida con vosotros, es decir, un presupuesto incial detallando con cuánto dinero contáis y cuánto queréis gastaros en cada cosa.
  • Búsqueda de proveedores: después de determinar qué queréis, cómo lo queréis, y cuánto dinero tenéis para cada cosa, buscará varias opciones para poder elegir con vosotros hasta dar con la propuesta idónea. En este punto, también hará de mediador para poder llegar a acuerdos y conseguiros siempre las mejores condiciones posibles. Esto implica muchas horas de trabajo, ya que en una boda hay muchos detalles que preparar e intervienen muchos proveedores diferentes.
  • Visitas técnicas al espacio: necesitará tomar medidas para la decoración, anotar detalles importantes… por lo que deberá desplazarse en más de una ocasión al lugar donde se celebrará tanto la ceremonia como la celebración posterior.
  • Además de toda la organización básica, debemos tener en cuenta toda la parte creativa: diseño y decoración. Deberá realizar varias propuestas con diseños diferentes y decorativos hasta encajar con lo que os enamora. Buscará materiales e incluso creará piezas únicas artesanalmente para que todo quede como vosotros queréis.
  • Una vez hecho esto, se encargará de todo el montaje de la decoración el día de la boda y del desmontaje posterior.
  • Y por último, llegado el día B… no descansará ni un minuto hasta que termine el evento. Estará presente como apoyo, coordinando que todo salga perfecto. Os aliviará la tensión a vosotros y a vuestras familias de tener que estar pendientes de todo y todos los que intervienen ese día, que no son pocos. Estará al pie del cañón atento a cada detalle para que el trabajo de todo un año salga a la perfección.

Lo que no se ve

Para ser un buen wedding planner se necesita formación, ser organizado, tener buen gusto, prestar una minuciosa atención a los detalles, estar constantemente al día de tendencias en moda, decoración, etc… pero además, hay que saber y hacer muchas otras cosas para poder desenvolverse en el mercado actual y poder llegar hasta vosotros: saber de SEO y posicionamiento en Google, estar al día en redes sociales y compartir contenido de calidad, tener una web atractiva y fácilmente navegable que atraiga la atención… y un largo etcétera. No son pocas cosas, ¿verdad?

Está claro que poder recurrir a un profesional de estas características en cualquier momento o ante cualquier duda (de ahí lo del asistente personal que comentábamos al principio) no tiene precio.

Erróneamente se piensa que si contratamos a un wedding planner dejaremos de participar activamente en la organización de nuestra propia boda, y bueno, está claro que eso no es así. Muchas parejas no ven necesario este servicio hasta después de la celebración, cuando ese día ya ha pasado y realmente se dan cuenta de que podrían haber disfrutado mucho más de su gran día y de todo su proceso si hubiesen contado con esta figura, además haber evitado ciertas desdichas.

Podemos decir, después de todo esto, que las/los wedding planners son las hadas madrinas del s.XXI.

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